30 Oct 2020

Ami, de amigas.

Te escondes tras un apodo de mierda. Porque eres muchas cosas, pero no eres AMI. 

Tus comentarios de mierda, hirientes y sin justificación, no son excusables. 


Querida enemiga, tienes un don. 

Consigues contar las memorables historias compartidas con personajes completamente ajenos a ti de semejante manera, que éstas se asemejan a historias de terror. 


Chica conoce chico, de manera fortuita, pudiéndo ser éste el que la salva de los terribles peligros de la noche. Se besan, pero sus caminos se separan, y jamás vuelven a encontrarse.


Según tú, la pobre muchacha, desesperada, se folla a el primero que pasa, sea en coche, o en carroza. Da igual. Son pasadas las doce. 


Una quizás peca de romántica y desastre, pero la otra peca de crueldad en invención hiriente. 

No sé qué es peor, pero sí sé qué duele más. 

Porque uno puede ser ensoñación, pero el otro sigue siendo mierda pura inventada por un tercero. 


Si no sabes ser protagonista o narrador, no es el problema de los personajes partícipes en la historia de la vida.

Si resumes cualquier tipo de historia a basura, es porque quizás esperas que la gente de tu alrededor, sea tan miserable como tú. 


Hubo un principio de amistad, un seguimiento de cordialidad, y un final quizás un tanto agresivo. 

Me limité con un "no es el momento", cuando en realidad me hubiera encantado cerrarte la puerta en los hocicos, junto a un "no te quiero presente, puesto que al final todo lo vas a resumir a tus invenciones. Por lo menos, esta vez, tendrás que currártelo e inventar de cero."




25 Oct 2020

Querido 2021

Sí, es demasiado pronto para pedirte tanto. Pero es que este 2020 se nos lleva atragantando desde hace ya demasiado, y quiero aclararte, querido 2021, que necesito que llegues pronto. 


El mundo necesita un respiro. La humanidad necesita besos y abrazos, noches de bailes desenfrenados, alas que te permitan llegar a cualquier parte, libertad para respirar con tranquilidad. 


Ha sido útil, una llamada de atención, una excusa para que los necesarios brotes de arte invadan nuestro día a día. Un recuerdo de que no somos invencibles, y de qué es lo que realmente importa. 


Pero ya basta. 


Por favor. 


Quiero calles llenas, repletas del gentío sonriente. Joder, quiero VER esas sonrisas. 

Quiero terrazas llenas, gente disfrutando del merecido respiro que otorga una escapada. 

Quiero noches de baile, de besos con alguien que acabo de conocer. 

Quiero poder fluir entre un gentío al que aún no había tenido oportunidad de conocer. 

Quiero conocer no solo personas, también nuevos lugares. 

Quiero que los médicos vuelvan a ser los "matasanos" y no los héroes a los que aplaudir desde casa. 

Quiero poder besar a mi abuela sin tener miedo.

Quiero disfrutar de mis días de manta y peli por gusto, no por obligación. 

Quiero poder llegar a mi casa a las 4am tras haber desgastado mis pies bajo luces estroboscópicas. 


Fdo: La esperanza.

Uno de esos días...

Echo de menos llegar a casa, y tener unos brazos en los que acurrucarme. 

Echo de menos que unos fríos pies juegueteén con los míos por las mañanas. 

Echo de menos los silencios compartidos. 

Echo de menos los abrazos por la espalda. 

Echo de menos que recojan y recoloquen los pedacitos de mí. 




17 Sept 2020

Saltos de fe

Todo empezó compartiendo una fría cerveza con la que celebrabas tu primer salto. Eras un niño ilusionado tras haber dado su primer salto. No solamente saltaste de un avión. También saltaste tras aquella chica de pelo rizado, cuyo tatuaje en forma de intrincado león llamó tu atención, ofreciéndole una de tus cervezas. 


Saltaste a una conversación que hubieras querido que durara horas, pero fueron minutos. 


Saltaste del coche la siguiente noche que os encontrasteis por casualidad, con la excusa de que te marchabas a Reino Unido durante un largo mes. No querías un minuto en caída libre. Esperaste, pese a que tu cuerpo te pedía lo contrario, con la esperanza de que al volver esa caída libre durara siglos.


En ese aeropuerto, a punto de viajar a demasiados km de distancia, no pudiste evitar escribirle. 


Y un mes después, entre una marea de gente que esperaba impaciente que el espectáculo frente a la iglesia empezara, tu corazón se aceleró. Tu estómago dio un vuelco cuando tus amigos quisieron que ese rato con ella acabara demasiado pronto. El viaje de vuelta en coche estaba siendo un tanto incómodo. Pero, de nuevo, saltaste. 

La química del corazón.

¿Dónde está el secreto de los sentimientos?

¿Dónde se encuentra el revuelto químico que provoca en una persona la más dulce euforia?


El amor, no es corazón. 

El amor, es cerebral. 

El amor es adicción. 

El amor, lo que provoca en un ser, es capaz de cambiar el mundo. 


Un amor intenso, inexplicable y que acaba doliendo. 

14 Sept 2020

El vaso está que rebosa veneno

Cuán triste es, saber que tus células te piden teclear todo aquello que sientes, cual musical y melodiosa composición, y no hacerlo por temor a ser leído. 


Tú, que quieres ser escritora. 

Tú, que quieres vivir de tus palabras. 

Tú, que crees que tienes tanto que decir. 


Tú, la escritora que prefiere no ser leída. 


Sí, te gusta escribir narrativa. 

Sí, disfrutas creando mundos paralelos. 

Sí, gozas construyendo personajes. 


Pero lo que el cuerpo te pide, lo que haces por necesidad, es escribir aquello que piensas en tu más profundo ser. 

Aquello que es moralmente perturbador. 

Aquello que parece 

Lo que te avergüenza. 

Lo que te reconcome por dentro. 

Lo que pregonas.

Lo opuesto a lo que debe ser la inspiración. 

Lo que hace pedazos todo lo que aspiras a ser como persona. 


Palabras que saben a vómito, que huelen a mierda, que destrozan el alma. 

Palabras, humanas, erróneas, quizás momentáneas, nunca etéreas. 

Palabras que necesitas plasmar. Palabras que necesitan formarse. Palabras que suenan cual melodía pegadiza, a la vez que pegajosa. 

Palabras que quizás, ante todo, sean NATURALES. 


Definitivamente: NO HAY NADA PEOR QUE LA AUTOCENSURA. 

¿Quién podría imaginar que en la fluidez de palabras amargas cargadas de odio, podría esconderse jamás la tranquilidad del propio ser?


Quizás alguien lo sabí, pero yo, que soy idiota, no me he dado cuenta hasta hoy. 

Necesidad

Cuando la necesidad de expresión, le puede al orden. 

Cuando la privacidad le puede al compartir. 

Así nace este pequeño rincón. 

Cuando en tus ansias por compartir tus palabras, te encuentras con mil ojos, que no desde la objetividad, comprueban qué es lo que tienes que decir. 


Palabras que brotan desde la rabia, desde el llanto, desde la incomprensión. 


Palabras que aguantas, sostienes y censuras. 


Nunca pensé que tras crear varios Blogs, donde pretendí expresarme, acabaría creando uno desde el usuario que usaba cuando tenía 16 añitos. 


Éste es el rincón de la mierda, donde pienso compartir todo aquello que me corroe, y donde todos esos ojos juzgones jamás me buscarán. 


Aquí podré decir cómodamente y sin ser políticamente correcta lo que pienso. 


Atención, spoiler: Quizás peque de negatividad, pero es que la gente es muy gilipollas. 


Firmado, Gilipollas I. (YO)